Esperanza
Ya no me queda paciencia, pues los días han pasado y mil lágrimas ha derramado ya mi corazón silencioso. Se ha encontrado buscando en un camino equivocado y parece negarse a abandonarlo. Se fuerte, repite una y otra vez, pero tan débil está que apenas puede sentir su propio dolor. Golpeado por la dulce caricia de las mentiras y hundido por la desilusión, mantiene la pequeña esperanza de que algún día esas heridas puedan ser reconstruidas por un alma sincera.
Dariasa Domínguez
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