La Luna...
Cuando te miro no existe nada más en mi pensamiento, mi
corazón se para, y es como si quisiera hablarte, comunicarse contigo de
cualquier forma. Te observo desde lo más diminuto de mi mundo, tan tranquila,
tan brillante…irradias pura vida, puro misterio, enamoras a aquel que te ve, no
puede haber nada más perfecto que tú…Te envidio por tener tanto poder sin
haberlo pedido, por ser capaz de captar el amor de todo lo que te rodea. Tan
grande y tan pequeña…tan observada e inadvertida…tan alegre y tan triste, capaz
de escoltar una noche de pasión o proteger en una noche de melancolía… Conservas
una gran timidez que se fortalece en el momento más inesperado, arrojando toda
esa valentía contra la que nadie puede luchar. Te adoro porque contigo jamás me
sentiré sola, así prometo esperarte cada noche y regalarte cada uno de mis humildes
sueños.
Dariasa Domínguez.