Huir de la felicidad.
Corría y corría, buscando algo que no lograba entender, la
velocidad hacía que no percibiera casi los objetos que a su espalda iba
dejando. Así estuvo durante horas, o durante días, lo cierto era que ni él
mismo lo sabía, ¿qué buscaba? ¿Dónde estaba la respuesta a todas esas
preguntas? Quizás era solo una gran pregunta…. Ya agotado, sin fuerza en el
alma, cayó rendido ante sus propias críticas, ante sus propios temores, sin tan
siquiera intentar defenderse. Solo pensaba en el último beso, anhelando que volviera el roce de aquel suave cabello,
imaginando su mirada, deseando un último
grado de elevación infinita… Sin saber que si hubiera querido lo habría tenido,
sin sospechar que aquello de lo que tan rápido huía no eran sino sus propios
deseos disfrazados de pánico y que estuvo a un paso de lograr su completa
felicidad…
Dariasa Domínguez