Descontrol
De espaldas se encontraba ella cuando sintió sus suaves dedos sobre su cuerpo deslizándose minuciosamente. Paralizada estaba mientras las gotas caían aún lentamente por su cuerpo desnudo. Sus labios paseaban, juguetones, por su cuello. En un instante, él le dio la vuelta, agarró su cabello, y sin dudarlo, la besó en los labios. Como si un diablo la hubiera poseído despertó su pasión y se dejó llevar por el descontrol...
Dariasa Domínguez
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